Archivo mensual: septiembre 2007

Peinar la muñeca

Hace tiempo quería postear esta frase que usamos en Chile y ahora que la usó mi amigo Rodrigo Hollmann mientras hablábamos por mensajería instantánea, la explico de una vez (“al tiro“, como diríamos acá en el último lugar del mundo…).

Pues bien, para los chilenos estar “peinando la muñeca” es estar en un estado mental alterado, pero más que en euforia, en una especie enajenación, autismo y también locura, el que ya se ha extendido para personas que hablan estupideces o situaciones similares de perturbación de las facultades psíquicas…

Se puede también decir resumidamente como “Este (o esta) la peinan” y si es muy loco se dice “la peina pesado (pesa’o)”. También sólo se puede hacer el gesto de peinar una muñeca para darse a entender.

Consultando al “profe” en su Ficha Pop del diario La Cuarta me doy cuenta de otra forma de decir esta frase, la que yo no conocía: “peinar la Barbie”.

Corroboré allí también la versión que yo ya sabía del origen de este dicho, que creo que me había comentado mi amigo Fernando Meza: en la teleserie “Los Títeres” Gloria Münchmayer interpretó a una mujer que se volvió loca y apareció peinando una muñeca.

Algunos sinónimos para esta frase son: que alguien se raye (estar rayado), que a alguien le falte un tornillo, estar chalado o chalada (con su derivado “estar chalaila”), rallar la papa y algunas más que ya me acordaré.

Con mis amigos, cuando ya alguien está muy loco esta “rallando la muñeca” o “peinando la papa” (es decir, mezclamos el rallar la papa y peinar la muñeca)… eso ya es mucho…

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Arriendo

Ayer escuchaba a un mexicano que se confundía permanentemente con nuestra extraña forma chilena (para él) de denominar un alquiler o renta, lo que en Chile llamamos “arriendo”.

El verbo correspondiente sería “arrendar” y quien arrienda es un “arrendatario”.

Consultando el libro de Antonio Molero, encontré los equivalentes para otros países: en España se dice alquilar, al igual que en Argentina, Uruguay y Venezuela, mientras que en México se dice rentar.

Respecto a los arrendatarios, en España y Venezuela se dice arrendatario (igual que en Chile), en Argentina se le dice locatario o arrendatario, en Uruguay, arrendatario o inquilino.

El español de España y el español de América

El título del post es también el nombre que lleva un libro que ahora tengo en mis manos gracias a la generosidad de su autor, Antonio Molero, quien visitó Chile para dar una conferencia respecto al tema que también convoca este blog.

Su especialidad, reflejada en su texto, es la de enseñar a español a extranjeros que, por ejemplo, necesitan aprender del habla particular de cada país de nuestro continente.

Fue en su búsqueda al respecto que llegó al nuestro diccionario, se comunicó con nosotros y tuve el gusto de poder conocerlo en persona y de recibir su libro de regalo, que será una excelente inspiración para nuestros post (¡mil gracias!).

La obra consiste en un cuadro comparativo de palabras, principalmente sustantivos, para el español de España, Argentina, Chile, México, Uruguay y Venezuela.

Justamente hoy en Emol leo que se ha lanzado el libro Dudas e incorrecciones de nuestro idioma, de la autora chilena Haydée Correa… espero que se venda en librerías porque ya lo quiero.

En la nota se hace hincapié de que el habla propia chilena, a pesar de ser inentendible, es “académicamente correcta”.

Agradezco nuevamente a Antonio por tomar contacto con nosotros y por el regalo y esperamos que nuestro espacio virtual le siga siendo útil.

Meter la cuchara

Esta frase chilena se refiere a opinar en algún asunto, ya sea que le corresponda a la persona o que se esté intrometiendo.

Bichi

En México, en el norte, bichi es un adjetivo que, simple y llanamente, nos dice que algo o alguien -generalmente alguien- está desnudo. No más. Su plural es bichis.
También es usual, con la misma acepción, bichicori.

Fresco, fresca

En Chile Se refiere a alguien confianzudo, descarado, desvergonzado, barsa o patudo.

Una forma un tanto grosera de decirle a alguien que se está pasando de un límite es decirle que es un “fresco de raja” (esta última palabra se refiere al “trasero”…).

Hay algunas acepciones especiales, por ejemplo, un “frescolín” dice relación con alguien que es Don Juan.

El sustantivo para esta condición es “frescura”.

Hay una de las acepciones que corresponde a esta definición de “fresco” en la RAE, pero no sé si se use en otros países.

Patudo, patuda

En Chile lo pronunciamos como patúo o patu’o.

Se trata de personas demasiado confianzudas, entradoras, balsas o frescas (ese significado se los debo) que hacen suyo un lugar, una oportunidad o un momento que no les es propio. Es decir, una persona que comete una desfachatez.

El sustantivo para denominar esta condición es “patudez”, por ejemplo, “este tipo tiene la patudez de presentarse aquí luego de haber hablado mal de nosotros”.

Alguien que es patudo tiene “muchas patas” y cuando alguien comete un descaro se exclama “¡chist!, ¡las patitas! (o las patas)”. En la RAE lo catalogan de “osadía”.

Algunas frases típicas son “te pasai de patu’o” (se le dice a alguien que es) o “eris muy patúo”.

Consultando a nuestro gurú al respecto, me encuentro con otros términos como ser “pata de vaca” (pat’e vaca) y un ejemplo genial de su Ficha Pop:

Es el caso del tipo que alegaba porque le pasaron un parte* por manejar borracho, sin documentos y contra el tránsito, ¡las patas!.

(*Parte=multa)

Esta palabra puede tener una connotación positiva si se refiere a alguien que se destaca por tener personalidad.